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La consideración de la cultura como un asunto menor y baladí, algo anexo y accidental a la condición humana es un presupuesto puramente político. Simplificando, o la cultura y la creatividad son esenciales a la condición humana, o son un mero apéndice. En el primer caso se trataría de un servicio público en el que el Estado debe asumir la responsabilidad de garante; en el segundo caso no. Esta perogrullada nos lleva al sentido que la subida del IVA de la cultura tiene en España y, en líneas generales, a reflexionar sobre la imposición de tributos al consumo de bienes culturales.

Por razones obvias, no entraremos aquí a reflexionar sobre la naturaleza humana, su carácter social, el componente ético de la existencia del estado ni el sentido y origen primero y último del mismo, sea cual fuere. Son conceptos que, aunque fundamentales y situados en la raíz última del hecho y cultural y de las relaciones económicas, escapan al sentido de este post. En un contexto de reinterpretación del papel que juega la cultura en la sociedad, sólo queremos hacer una breve reflexión sobre la cultura y los impuestos.

La existencia de impuestos está unida inexorablemente a la existencia de bienes públicos. Los impuestos, como tales provienen de la obligación tributaria por parte del estado (o equivalente) con la finalidad de cofinanciar bienes que el propio estado considera necesarios. Para las consideraciones de este post es necesario diferenciar entre impuestos directos (gravan directamente bienes y renta) e indirectos (gravan el consumo, es decir, están en relación al precio o valor del producto y a su uso o consumo). Entre los impuestos indirectos destaca sobremanera el IVA.

Ahora bien, en el marco de las políticas económicas del estado español con el fin de aumentar la recaudación de impuestos, en 2012 se produjo una brutal subida del IVA desde el 8 al 21 % pasando de considerarse a la cultura en un tipo reducido a un tipo general. Se trata, en toda regla, de una degradación de la consideración de la cultura en la sociedad. De algún modo, pierde rango como bien público.

Tal vez la subida de impuestos no haya supuesto una merma en el acceso de públicos a la cultura en las grandes producciones y espectáculos, pero no cabe duda de que sí lo ha hecho entre las empresas, agrupaciones, productoras y artistas más pequeños. Éstos que, en mi opinión, constituyen verdaderamente el eje vertebrador de la cultura de un territorio. Además, hemos de tener en cuenta que buena parte de los datos que se ofrecen respecto de la cultura están mediatizados por las grandes empresas y la gran industria: música, videojuegos, cine… Pero, ¿qué ocurre con las pequeñas que determinan el tejido cultural y creativo que vertebra la sociedad? Ya, antes de la aplicación de la subida se temía su impacto negativo: Sirva de ejemplo el estudio Impacto del aumento del IVA en el sector de las artes escénicas en España (aquí), realizado por ICC Consultores para FAETEDA (Federación Estatal de Asociaciones de Empresas de Teatro y Danza). Y los datos, así parecen corroborarlo.

En definitiva, aunque la subida de impuestos no afectara ostensiblemente a la demanda (dada cuenta la fidelización de públicos de la cultura frente a la cambiante demanda de los públicos “del entretenimiento”), en el ámbito de las políticas culturales ésta es una clara declaración de intenciones: LA CULTURA NO ES UN ELEMENTO ESENCIAL PARA EL ESTADO, HA DEJADO DE SER UN BIEN BÁSICO EN NUESTRA SOCIEDAD.

Y, del mismo modo que en otros sectores productivos, la cultura requiere la intervención estatal (como ya hemos señalado en varias ocasiones, por ejemplo aquí y aquí), entre otras medidas, a través de incentivos fiscales y reducción de impuestos que potencien la demanda y fijen el tejido empresarial.

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2 pensamientos en “El IVA de la cultura. Impuestos y sectores productivos

  1. Querido amigo, el problema es mucho mas complejo. La cultura es un producto de competencia imperfecta. Sabes lo que significa eso? Que su competitividad esta limitada de partida. Los derechos de autor lo limitan. La gratuidad de los productos culturales( politica cultural de los ultimos 30 anos) acabo con la cultura, y no la subida del IVA. Y porque? Porque en una sociedad abierta y moderna existen los derechos de autor y las sociedades de gestion(copyleft&copyright). Si no hay derechos de autor, no hay cultura.
    Sobre el tema de la cultura de comunidades pequenas. Me parece correcto. Porque se dan subenciones a figuras consagradas de la escena? Deberian darse a las emergentes o minoritarias. Te figuras que en Uk dieran ayudas a la July Christi? En Uk solo dan ayudas a los que se inician y a las comunidades pequenas que lo necesiten. Analicemos nuestros errores y no echemos la culpa a los efectos perniciosos de nuestras estupideces… Perdon … Errores

  2. Gracias por tu comentario.
    Sí, es un tema complejo. Y sí, efectivamente, la cultura es un mercado de competencia imperfecta y así creo que debe ser. Obviando las tesis que dudan de la existencia de mercados de pura competencia perfecta salvo en casos muy marginales o en ámbitos puramente teóricos en tanto que se trata de una construcción idealizada, desde aquí partimos de la consideración de la cultura como bien público.
    Este hecho, en mi opinión no implica esa gratuidad universal de los productos culturales ni la eliminación de los derechos de autor. Coincido contigo en que es necesaria una restructuración de los derechos de autor y en la eliminación de políticas culturales tendentes al “gratis total” (al menos eso infiero de tus palabras). Por muchas razones: por la importancia de las industrias culturales, especialmente las pequeñas, por la dignificación del trabajo y producto cultural, etc. Pero, en mi consideración de la cultura como bien público “de primera necesidad”, los poderes públicos y el estado (en cualquiera de sus acepciones) deben sobrepasar el sentido de la cultura como “producto” y garantizar su acceso, su promoción y su desarrollo allende los resultados económicos. Esta suerte de “proteccionismo” no está reñida con el desarrollo económico (ya en otros lugares de este blog he insistido en ello), pero no está de más advertir que desde el Estado pasa a un segundo plano. Miremos otros sectores económicos y la intervención estatal en los mismos (automoción, aeroespacial, agricultura, turismo, deportes, banca y finanzas, etc.). En proporción y dada cuenta las políticas fiscales y económicas que afectan a los productos y sector cultural, estos poderes públicos relegan a la cultura a ese segundo plano al que hacía referencia.
    En definitiva, reitero el agradecimiento por tu enriquecedor comentario y espero más, si los post son de tu interés.

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